Mario Quilici nació un frío día de mayo de 1980 en el partido de Tigre, conurbano norte. A los tres años aprendió a leer gracias a la figura paterna de su abuelo. A los catorce escribió su primer poema dedicado a una noviecita del barrio. Luego tuvo que salir a trabajar y se tuvo que olvidar de la escritura. Así fue como pasó años por muchas fábricas del tercer cordón del conurbano hasta que el 2012 dejó todo y se dedicó al stand up comedy. De los diarios a la tele, de la tele a los festivales. Adoptó el seudónimo de “El Freud de la villa”, y se dedicó a escribir crónicas marginales. Luego de autoeditarse sus libritos en pdf, volvió a los escenarios en forma de poeta. Actualmente vende libritos para celulares en sus redes y coordina un laboratorio de letras, un innovador espacio de escritura interactiva por redes sociales que cuenta el primer mes con noventa participantes de todas las edades. Mario Quilici nació un frío día de mayo de 1980 en el partido de Tigre, conurbano norte. A los tres años aprendió a leer gracias a la figura paterna de su abuelo. A los catorce escribió su primer poema dedicado a una noviecita del barrio. Luego tuvo que salir a trabajar y se tuvo que olvidar de la escritura. Así fue como pasó años por muchas fábricas del tercer cordón del conurbano hasta que el 2012 dejó todo y se dedicó al stand up comedy. De los diarios a la tele, de la tele a los festivales. Adoptó el seudónimo de “El Freud de la villa”, y se dedicó a escribir crónicas marginales. Luego de autoeditarse sus libritos en pdf, volvió a los escenarios en forma de poeta. Actualmente vende libritos para celulares en sus redes y coordina un laboratorio de letras, un innovador espacio de escritura interactiva por redes sociales que cuenta el primer mes con noventa participantes de todas las edades.